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Turia entrevista a fondo a Chantal Maillard y Fernanda Melchor

Chantal Maillard.
Los lectores del nuevo número de la revista Turia, que se distribuye durante este mes de marzo, podrán disfrutar de dos entrevistas a fondo con protagonistas de notable interés: Chantal Maillard y Fernanda Melchor. Sin duda, Maillard es una de las autoras más destacadas y originales de la poesía y el ensayismo español actual. Además, acaba de publicar su poesía reunida bajo el título “Lo que el pájaro bebe en la fuente y no es el agua”. Un volumen de casi 800 páginas que confirma la singularidad de una escritura que arrancó hace casi tres décadas y con la que ha fundado un territorio híbrido, abierto, fronterizo, propicio a la reflexión sobre lo humano y lo no humano, lo personal y lo colectivo. Por su parte, Fernanda Melchor es una de las escritoras mexicanas de mayor proyección internacional de nuestros días y, con sus novelas más recientes, en las que analiza el fenómeno de la violencia y de cómo esta forma parte de la sociedad, ha obtenido una acogida espectacular por parte de la crítica y de los lectores.
Se trata de dos conversaciones exclusivas que permiten no solo conocerlas mejor, sino también descubrir sus opiniones sobre un amplio repertorio de temas de interés. Ambas son, por encima de todo, autoras de una obra de marcada originalidad, rigor y relevancia en sus respectivos ámbitos, cuya opinión nos enriquece a la hora de interpretar este tiempo tan difícil y complejo que vivimos. En Turia hablan, con absoluta libertad y franqueza, de sus respectivas obras e itinerarios vitales. Y, sobre todo, con sus respuestas se ocupan también de abordar cuestiones que nos afectan o interpelan: la necesidad de curarnos de nuestra ceguera como especie o la terrible trivialidad de ciertos actos de violencia, o la importancia de aproximarnos a la realidad de forma distinta y de que las palabras nos ayuden a expresarnos sin demasiados errores.
También, entre otros contenidos relevantes, el nuevo número de la revista cultural del Instituto de Estudios Turolenses (IET) de la Diputación de Teruel (DPT) invita a leer un clarificador artículo Ignacio Peyró sobre la soledad. El escritor, periodista y actual director del Instituto Cervantes en Londres, indaga en nuestra vivencia de una problemática que tiene un impacto creciente y que cuestiona hasta qué punto sigue en vigor “aquella definición central de Aristóteles según la cual el hombre es un animal social”. No en vano, se ha llegado a describir este fenómeno universal de la soledad como una epidemia moderna, como uno de los grandes retos que deberemos analizar y hacer frente en este siglo XXI. Una coyuntura de profundas consecuencias, por ejemplo, sobre la salud mental de la sociedad y que se ha visto agravada por la ya larga y prolongada pandemia causada por el coronavirus.
Chantal Maillard
Nacida en Bruselas en 1951, Chantal Maillard reside en Málaga desde los doce años. En 1969 renunció a la nacionalidad belga y adoptó la española y empezó a escribir en castellano. Ahora, en la amplia y sugestiva conversación que publica Turia, se confirma su capacidad para a través de la escritura “pasar entre las formas como una animal entre la hierba, quedando tan solo la fragancia en su pelaje. Aspiro a ser el humilde aprendiz de ese animal”.
Maillard tiene una trayectoria singular porque, después de doctorarse en Filosofía, obtuvo una beca para estudiar Filosofía y Religiones Indias en la Banaras Hindu University. En el otoño de 1987 viaja a India por primera vez. Volverá a Benarés en sucesivas ocasiones, combinando sus estancias con la docencia en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Málaga, como profesora titular de Estética y Teoría de las Artes. A partir de 1998 desarrolla una labor crítica en los suplementos culturales del ABC y de El País, traduce a Henri Michaux, difunde el pensamiento indio con diversas publicaciones y promueve la creación de asignaturas de filosofía y estética intercultural en la Universidad de Málaga. En el año 2000 su vida docente queda súbitamente interrumpida. A partir de entonces ha seguido escribiendo. En el año 2004 le fue concedido el Premio Nacional de Poesía por su obra Matar a Platón y en 2007, por Hilos, el Premio de la Crítica de poesía castellana y el Premio Andalucía de la Crítica. Ha llevado algunas de sus obras a los escenarios y ha colaborado en proyectos interdisciplinares con artistas nacionales e internacionales, tanto de las artes plásticas como del ámbito escénico, cinematográfico y musical. Este 2022 acaba de editarse su poesía reunida en Galaxia Gutenberg.
En la entrevista de Chantal Maillard con el poeta y periodista Fernando del Val se confirma su solvencia para analizar los conflictos del tiempo que vivimos y su preocupación por cuestiones como el dolor, la compasión, la violencia o la capacidad de convivir de los seres humanos: “No vivimos en las ideas, sino en un mundo de seres que existen con otros. Uno puede vivir solo en su cabeza, pero no existe solo. La pregunta era cómo es posible que alguien pase al lado de una persona que está agonizando sin sentirse impelido, cómo es posible no ser sacudido por el dolor de otro. (…) Compadecer es padecer con otro. Terminé preguntándome si es posible compadecer a nuestra especie teniendo en cuenta la cantidad de violencia gratuita que añade a la violencia natural, que es la del hambre”.
En esta época, en la que nos encontramos sometidos a demasiadas servidumbres y presiones vitales, Maillard subraya la necesidad de vivir con las capacidades y las posibilidades que los años nos brindan, la importancia de respetar el curso de la naturaleza, de evitar ese estado de efervescencia permanente: “Hay que tomar distancia de las pulsiones como se toma distancia, al final de un viaje, de lo que se ha vivido en su transcurso. Cuando la mente deja de enredarse en ellas, podemos empezar a ver con ecuanimidad. Esa es la palabra: no justicia, ecuanimidad. La ecuanimidad es calma. No se trata de reequilibrar el peso de una cosa con el de otra. Se trata de distanciarse y ver las cosas con cierta indiferencia, es decir, con cierta no-diferenciación, que conlleva la calma. En ella hay lucidez”.
Reflexiona también Chantal Maillard sobre a qué llamamos barbarie porque “el desarrollo económico que preconizamos nos ha llevado a donde estamos: al borde del caos. Siempre, supuestamente, en nombre del “bien común” (a unos pocos). Es fácil poner el foco en ciertas actuaciones ajenas. Sin nuestra ayuda, sin embargo, (y gracias a ello), no pocas poblaciones han funcionado mucho más acordes con su entorno, con una economía de subsistencia que le daba mil vueltas a la economía de beneficio que hemos importado. ¿Desarrollo? ¿Civilización?… ¿De qué estamos hablando? No añadir más daño al que la vida ofrece ya de por sí me parece un principio que deberíamos seguir. No es un principio moral, sino ético.”
Concluye Chantal Maillard, en la conversación mantenida para Turia, que “pensamos demasiado. Y no lo hacemos bien. Se ha de pensar o bien mediante reglas lógicas, si se trata de discurso, o bien mediante el cuerpo. Si dejásemos de querer guiarlo todo, el organismo realizaría sus síntesis con más acierto. Sería conveniente delegar en el saber del animal. El animal-en-mí acierta más y pretende menos”. Sin duda, tanto los libros como las entrevistas de Chantal Maillard resultan estimulantes porque cuestionan nuestras certezas, porque sus palabras pretenden ayudarnos a que nos expresemos sin demasiados errores. En su escritura, Chantal encuentra la paz y, gracias a ella, sus lectores encontramos belleza y lucidez, lirismo y capacidad de análisis.
Fernanda Melchor
Dando continuidad a su clara vocación latinoamericana, Turia publica una entrevista exclusiva con la escritora mexicana Fernanda Melchor (Boca del Río, Veracruz, México, 1982). Nacida en uno de los enclaves urbanos más peligrosos de la región, la problemática de la violencia y la desigualdad han ocupado a Melchor tanto en sus obras de ficción como en su ejercicio del periodismo. Entre sus declaraciones destacamos dos frases. La primera: “La violencia no es algo inherente a la pobreza”. La segunda: “No me interesa narrar la historia del que mata la vaca, sino la del que agarra las patas del animal para que el otro cometa el crimen”.
Fernanda Melchor.
Fernanda Melchor publicó en 2021 su novela Páradais (Literatura Random House), una narración cruda sobre clases sociales y violencia. Con la anterior novela, Temporada de huracanes, consiguió ser finalista del prestigioso Premio Booker y fue reconocida en 2020 por “The New York Times”. Los lectores y la crítica especializada creen que uno de los méritos de su escritura es su apuesta por el estilo, una apuesta absoluta y radical, como no se veía en la literatura latinoamericana desde la vanguardia que a España llegó convertida en el producto comercial conocido como “el Boom”. “Una de las cosas que aprendí a través del periodismo fue a mirar la realidad de una forma distinta. Distinta porque supone la intención de capturar esta realidad que sucede ante nosotros y traducirla en palabras. Es una práctica que no sólo implica un continuo trabajo con el lenguaje sino una exploración de los mecanismos y los límites mismos de la conciencia, lo cual es muy útil cuando una está determinada a escribir ficción”, dice.
En la conversación con la también escritora y periodista venezolana Michelle Roche Rodríguez, reconoce Fernanda Melchor su deuda con autores como Gabriel García Márquez (“Cien años de soledad” es el libro que tenemos más a mano en la casa cuando somos niños”), José Donoso y Manuel Puig (“tiene un estilo muy particular, inimitable”). Subraya también otro de sus objetivos como narradora: “me interesaba narrar el sinsentido de estos crímenes tan horribles como los que ocurren todos los días en México”. Y al mismo tiempo, “quería explorar la vida interior de mujeres complejas, reproductora del círculo vicioso de la violencia”.
Asegura, por último, Fernanda Melchor que lo popular, la radionovela y la música le interesan mucho, le resultan muy útiles para pintar el paisaje emocional de los personajes que pueblan sus libros: “es algo muy mexicano que la música esté siempre sonando a volúmenes enloquecedores en todos lados (…) La música que suena en mis libros me ayuda a desvelar el verdadero cariz de una situación, o los verdaderos sentimientos de los personajes, esos sentimientos que ellos mismos a veces desconocen, o no quieren aceptar”.
La soledad, la lepra del siglo XXI
La revista Turia dedica también su atención a repensar la soledad en nuestra época. Y lo hace a través del artículo que ha elaborado Ignacio Peyró bajo el título “Hijos de un largo silencio. Observaciones sobre la soledad de ayer y de hoy”. Para el reconocido escritor y periodista español radicado actualmente en Londres, “no es insensato pensar que la soledad forma parte del paquete, si se me permite la expresión, del ser humano integral: la experiencia humana estaría incompleta sin la presencia de la soledad, sea como vivencia de duelo, desamor o desarraigo, como una extranjería sin por qué del mundo y de las cosas o, en sus vertientes más dulces, como edén particular o misantropía autosatisfecha”.
Ignacio Peyró, que acaba de publicar un atractivo libro compilatorio de ensayos hispano-británicos titulado “Un aire inglés”, escribe en Turia que la soledad es un fenómeno ambivalente, sobre el que conviene ir deslindando sus varios significados, “de la mayor desgracia a la mayor virtud, para intentar extraer algún hilo de sentido y que la soledad no sea solo un dolor o una pérdida, una desconexión o un abandono, sino un lugar habitable, pues tal vez no logremos convertirla en experiencia luminosa, pero sí podemos aspirar a convertirla en una lejanía apacible”.
Ignacio Peyró.
Peyró, que posee erudición, además de inteligencia analítica y lucidez literaria, es un intérprete de excepción para glosar las claves del impacto de la soledad en nuestras vidas. De ahí que nos asegure “tal vez aquí el problema sea menos el sentirse solos que el estar vacíos. Y, junto a ello, el choque entre la ilusión de control que nos aporta un smartphone -comunicación sin riesgo, sin malentendidos, sin rechazos, sin demandas de atención o tiempo o cercanía- y la realidad de una dependencia demasiado humana”.
En el artículo, Peyró asegura que, más allá de que medios como “The Economist” hayan definido la soledad como la lepra del siglo XXI, “nuestra sensibilidad es deudora de los solitarios que en el mundo han sido: somos, de alguna manera, hijos de un largo silencio. Porque el recogimiento -que es esa suma de silencio y soledad- nos afina el oído a lo importante”. Y, como conclusión de sus experiencias y observaciones, Ignacio Peyró acude a una convincente cita de Balzac que sintetiza bien su postura: “la soledad es buena, pero a veces uno necesita a alguien al lado para decírselo”.


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